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Congo: Kiuva y Mama Rose

febrero 19, 2010

Sin reacciones by Rafa

UNED social Congo: Kiuva y Mama Rosenoticias generales Hubo una vez cuando la gente pensó que había una salida.  En un país donde la vasta mayoría de la gente es analfabeta, la educación universitaria los sitúa entre las élites.  Pero Diane Kavuo ha aprendido el duro camino que incluso con título necesita el “debrouiller”.  Su padre, que tenía un pequeño negocio de camiones gastó casi todos los ahorros de la familia en educar al más brillante de sus 11 hijos.  Parecía el número premiado y la salida a sus necesidades interminables.

Kavuo, como muchos otros en Goma, habla cinco lenguas – Inglés, Francés y tres lenguas africanas: Swahili, Lingala y Kinande.  Ella tiene la carrera de Derecho.  Pero el caos la guerra civil del Congo cambió sus planes y hoy la abogada de 28 años ayuda a la familia vendiendo comida frita en el mercado.

Hace meses que Kavuo no gana un céntimo por sus casos legales, la mayoría relacionados con préstamos impagados de 100$.  A veces, grupos de abogados le pagan para atender conferencias de derechos humanos en otros países de África, donde denuncia la lucha de los niños soldados, la violencia contra las mujeres y las violaciones por parte de los militares.

Kavuo gasta su perdiem en bolsos, cremas y cosméticos que trae de vuelta y vende a los comerciantes que a su vez venden.  Utiliza su beneficio para comprar azúcar, harina y levadura para sus frituras.  Una inversión de $50 dólares da 65$.  Casi la mitad de las frituras se las da a los niños de la calle.  Pero en Goma un beneficio de 15$ puede mantener a una familia unos días.

Kavuo dice que sueña con el día en que el Congo sea un país estable y próspero.

“La luz llegará” dice, “la oscuridad dura demasiado”.  Hasta entonces, otro residente de Goma, Mama Rose, también las pasa canutas para alimentar a sus cuatros niños.  Hace cuatro años, unos militares le robaron y mataron a su marido.  Al igual que Adophe Mulinowa, ha hecho toda clase de trabajos.  Pero su marido era el único cabeza de familia.  Durante algunos meses, Mama Rose trabajó en trabajos varios e intentó vender en las calles.  Pero se encontró con que varios hombres del vecindario que querían algo más, le regalaban cestos de frutas.  Por esto, esperan y reciben “intimidad”.

Muchas mujeres en Goma viven de estas relaciones para alimentar a sus familias.  Pero Mama Rose tenía otra idea.  Por qué pretender de sus “amistades”con los hombres? Por qué no admitir que se ha convertido en un trabajo y empezar a cobrar por ello?

“No es bueno decir la verdad” dice Mama Rose, su radiante sonrisa expone su diente de oro.  “Pero hablemos claro.  En Goma todo tiene un precio.  Y Yo no quiero venderme por nada”.

Algunos meses Mama Rose gana menos de 25$, en su pequeña habitación decorada con estampas de Jesús y María.  Hay juguetes encima de la cama de una plaza con marco de madera.

En un buen mes cuando trabajaba para los soldados de Naciones Unidas que monitorean el conflicto, ganaba hasta 75$.  Mama Rose ha convencido a otras prostitutas para organizarse.  Recientemente confrontaron al gobernador, quien declaró que las trabajadoras sexuales estaban infectadas con el virus del SIDA.   Ella reconoce que el SIDA es un problema,  pero niega que la proporción de infectados sea tan grande.  Muchas de sus amigas han muerto de sida, dejando a niños pequeños solos y empezando una nueva generación en el ciclo de la pobreza.

“No somos mala gente” dice, limpiándose los restos de comida de las imágenes de la Vírgen María impresas en su vestido.  “Así es como tenemos que vivir.  Así es como ponemos comida en nuestros estómagos”.

Artículo original del periodista Davan Maharaj de Los Angeles Times traducido por nuestra compañera Silvia y otros.

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